Gerardo le marco a Sophía al celular.
- Necesito que vengas a mi departamento, se trata de algo urgente
Se sentó en una silla de comedor a esperar. Afuera, las nubes comenzaban a cubrir el cielo. Los minutos pasaron. Gerardo se encontraba cada vez más impaciente. Una hora después de haber colgado, Sophía apareció ante su puerta.
- Hola amor ¿Qué era tan urgente?
- Pasa, necesito que hablemos
La invitó a sentarse en la sala. Por primera vez en el año y nueve meses que llevaban juntos, no se sentó junto a ella. Sophía notó que no había brillo en los ojos de Gerardo. Sabía que algo no estaba bien.
- ¿Qué pasa amor? Te siento muy frío
- Te voy a preguntar algo y quiero que me contestes con la verdad. ¿Cuándo fue la última vez que viste a David?
- ¿A quién?
Sophía lo miró extrañada.
- A mi hermano, a David
Sophía comenzó a sentirse nerviosa. Todo estaba a punto de salir a la luz.
- No lo sé. Creo que fue en el cumpleaños de tu papá hace dos meses. ¿Por qué lo preguntas?
- ¿Estás segura?
- Si mi amor ¿Qué sucede?
- David estuvo aquí en la mañana. Necesito saber si lo que me dijo es cierto.
A Gerardo se le llenaron los ojos de lágrimas. Sentía un dolor agudo justo arriba del estómago. Un dolor que le indicaba que estaba a punto de escuchar algo que no quería escuchar. Algo que debía escuchar para creer en lo que le había dicho su hermano.
- ¿Desde cuándo David y tu son amantes?
Sophía se quedó helada. David no había cumplido su palabra. Gerardo, a pesar de estar llorando, mostraba una actitud serena.
- ¿Qué fue lo que te dijo David?
- Eso no importa, contesta mi pregunta
- Perdóname, fue un momento de debilidad
- ¿Desde cuándo?
- Desde que regresó de Argentina
- Entonces, ¿Fue un momento de debilidad de nueve meses?
- Por favor perdóname. No creí que llegara a tanto
- Si estabas con él, ¿Por qué aceptaste el anillo? ¿Por qué me dijiste que querías casarte conmigo?
- Porque te amo
Sophía derramaba lágrimas silenciosas. Hizo un intento por abrazar a Gerardo. Este se limitó a correrse un poco en el sillón volteando la mirada hacia otro lado.
- Sophía, escucho tus palabras, pero no las siento
- Déjame explicar...
- Explicar... ¿Explicar qué? ¿Qué te acostabas con mi hermano mientras tus falsas palabras me juraban amor eterno? ¿Qué pensabas en David cuando aceptaste MI anillo?
Sophía terminó por decirle la verdad. Una verdad sin detalles para que el supiera lo sucedido de una manera menos dolorosa. Tras una larga discusión, salió corriendo entre lágrimas del departamento.
sábado, 22 de mayo de 2010
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